Me dirijo a ustedes con profunda indignación y descontento por la reciente decisión de aumentar la edad jubilatoria. Como ciudadana que ha trabajado toda su vida, que ha aportado durante décadas con esfuerzo y responsabilidad, me resulta inaceptable que ahora se nos cambien las reglas a último momento.
He dedicado años de mi vida al trabajo, sacrificando tiempo con mi familia y mi salud, con la esperanza de llegar a una jubilación merecida. Y ahora, cuando estaba cerca de alcanzar ese derecho, me encuentro con que debo seguir trabajando más años, como si el cansancio o el desgaste físico no importaran.
No se trata solo de números, sino de personas. Detrás de cada decisión hay historias de trabajadores y trabajadoras que ya dieron todo. Subir la edad jubilatoria es una falta de respeto a quienes sostuvieron este país día a día.
Exijo que se reconsidere esta medida injusta, y que se escuche la voz de quienes están siendo directamente afectados. No somos cifras ni estadísticas: somos personas que merecemos descansar con dignidad después de una vida de esfuerzo.
Atentamente,
Juliana

